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Cuatro poemas
Jorge Brash
La calavera
Esta cáscara de nuez,
este cuenco perforado,
llevó en su día tocado
de barretina o de fez.
Ahora la desnudez
luce por dentro y por fuera
y se ha vuelto madriguera
de la araña y el ratón.
Anhelos, vida y pasión
pararon en calavera.
La dama
Con el rey ya no se habla
y riñó con el alfil
cuyo oficio escuderil
si no la aburre la endiabla.
Combatirá a rajatabla
urdiendo con brillantez
combinaciones de tres,
como dueña del tablero.
¡Qué porte adusto y austero,
la dama del ajedrez!
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El gallo
Anda en busca de una polla
que le aguante los achaques
y de otras dos que en las tardes
lo alimenten en la boca.
La sopita de tapioca
no le da mucho trabajo,
pero se indigesta el gallo
con el maíz reventón.
Será que de sopetón
lo abandonó su serrallo.
La muerte
Compañera de la vida
en las buenas y en las malas,
ya que mi tiempo acabalas
hazme un hueco en tu guarida.
¡Siempre tan incomprendida
en tu modo de moverte!
He corrido con la suerte
de calar tu condición.
Déjame tu dirección,
más tarde te busco, Muerte.

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